Hace un momento estaba pensando en llamarte como me pediste. Pero recordé la forma en la que, siempre que te llamo, parece ser un mal momento.
Pensaba en eso, y en sugerirte que pasaras a visitarme por la noche. Tu y yo solos.
Pero entonces las letras que le escribiste a él saltaron frente a mis ojos, danzando en burla.
Por la mañana pensaba en escribirte una canción en la que las palabras "tuyo" e "incondicional" figuraban un par de veces. Pero entonces, la ironía en tus frases salto de entre mis recuerdos, y la forma en la que aceptaste tus sentimientos por él relució como la luz cuando se ve por primera vez.
Justo ahora, antes de empezar estas lineas que intentan aferrarme a una linea de pensamiento, planeaba mi acercamiento, mi cambio de ideales, la modificación de mis creencias y mis escasos valores.
Pero entonces, la canción que escucho compulsivamente para alejar los pensamientos de ti, reveló su lírica cual epifanía; No es que no me quieras. Es que nuestro concepto de querer es diferente.
Y así entonces, comprendí que de alguna forma tienes la capacidad para querer a varias personas a tu manera, y yo solamente soy capaz de querer a una a la vez.
Comprendí que en tu vida las cosas son distintas a como son en la mía. Recordé nuestro daltonismo.
Vemos las mismas cosas, pero en tonos distintos, en distintos significantes.
Te amo y te respeto. Y defendería tus ideas frente a cualquiera que quiera destrozarlas.
Las defiendo incluso aun sin entenderlas, o sin estar seguro que son correctas.
Supongo que para mi un beso no es solo un beso, y la fidelidad no es solo una palabra.
Sigo pensando en llamarte, y he decidido hacerlo.
Para ti es solo una llamada, para mi es una promesa mas cumplida.
Y las consecuencias de hacerlo o no parecen igual llevar al mismo camino.
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